Servicio de habitaciones. Haz conmigo lo que quieras
Servicio de habitaciones. Haz conmigo lo que quieras
 
HISTORIAS DE TETAZAS
GRANDES Enlaces de tetazas
Traslado de domicilio
Tetonas en una fiesta e historias con japoneses
Tetonas que se dejan sobar
Voyerismo real de tetonas y alguna madurita cachonda

Desnuda y manoseada en la clase de inglés
Viaje en metro con una tetona
Piscina y grandes tetas
Servicio de habitaciones. Haz conmigo lo que quieras
Me encanta que me toquen las tetas
Nada bajo el delantal
Suegras de grandes tetas
Cena de talentos
Coordinador de grandes tetas
Habitacion 111
imagen
Monica y yo llevamos casados 10 años, tenemos dos niños, ella es una mama atractiva, de las que ves a la salida del cole y te apeteceria follartela. Mide 1.65, pesa 70 kg y tiene un par de tetas grandes para las que usa una talla 110 de sujetador.
Como sabéis, las relaciones con el tiempo cambian, y el sexo también. Primero pensamos que era una crisis, fuimos a terapia de pareja, lo hablamos entre nosotros, buscamos la experiencia de amigos que habían pasado por lo mismo e incluso llegamos a tener algún escarceo extramatrimonial, pero las apetencias eran otras, notábamos que nos queríamos pero el sexo era distinto.
Cierto día por un comentario de unos conocidos, probamos el intercambio de parejas, y no resulto mal, todo lo contrario, nos gusto vernos con otros y al mismo tiempo estar juntos, pero nos disgusto lo artificial que fue.
Una noche de sábado, echamos uno de esos polvetes rapidos y nos quedamos charlando sobre sobre como activar nuestra relacion sexual, como tener diferentes experiencias.
Surgio la idea de ofrecernos a la gente y desarrollandola, planeamos buscar un hotel, elegir una habitacion entrar fijiendo ser el servicio de habitaciones hacer un striptease y despues tener sexo si ellos quisieran.
Pensamos incluso en los inconvenientes y quedamos en hacernos algunas claves si la situacion no nos gustaba.
Asi que decidimos probar, ver como salía. Decidimos seleccionar un hotel de 4 estrellas, en Mallorca. Lo hicimos a través de internet aleatoriamente.
Y allí nos fuimos, nos compramos unos trajes de camareros, no excesivamente llamativos, pantalón y camisa blanca, para no llamar demasiado la atención, pero que se notara que éramos camareros. Ahora habría que seleccionar a la víctima o al afortunado, según se mire. Dimos una vuelta por el hall, había un poco de todo, parejas mayores, hombres de negocios, matrimonios con hijos, difícil decidirse. Por lo que decidimos echarlos a sorteo.
- ¿Y si es una familia?
- Pues decimos que nos hemos equivocado.
Así que pusimos los números del 1 al 6 en la una bolsa y en la otra del cero al nueve, al final el numero fue el 109.
Nos pusimos nuestro falso atuendo. Agarramos el reproductor de CD portátil y llamamos a la puerta.
– Servicio de habitaciones. Nadie respondió.
- ¿Qué hacemos ahora?
- Llamamos a la siguiente.
De la siguiente puerta salió una familia completa, armando algarabía.
- Pues, la siguiente.
- Vamos a estar a si toda la tarde.
- Venga, es la primera vez.
Así llegamos a la puerta de la habitación 111. En esa habitación estaba Manu, un argentino de unos 50 años, recién divorciado, que acompañaba a su hija Mariela y a la novia de ella, Cecilia; en un viaje por España invitado por unos amigos.
Mariela fue la que insistió en llevarse a su padre de viaje a España aunque ella tuviera que pagar el billete, lo notaba triste después del divorcio y quería que cambiara de aires.
Mariela, Cecilia y Manu emprendieron vuelo a Europa. Después de la escala en Madrid, llegaron a Mallorca donde les estaban esperando sus amigos, tras el reencuentro con una maravillosa comida y unas copas, los llevaron hasta a un bonito hotel en el centro histórico de la ciudad y los dejaron descansar, emplazándolos a verse al día siguiente.
Cecilia y Mariela ocuparon una habitación mientras Manu se alojaba en de enfrente se despidieron con el objetivo de verse en el vestíbulo tras una ducha y continuar la fiesta. Asi lo hicieron y celebraron su llegada a España con varias copas en el bar del hotel, por lo que tres horas mas tarde se despidieron entre el mareo del alcohol, las risas y el cambio horario.
Serian las poco más de las seis de la tarde cuando Monica y yo nos plantamos delante de la habitación de Manu que acababa de ducharse y estaba tumbado en la cama haciendo zapping
Llamamos a la puerta. Manu oyó el golpeteo
- Servicio habitaciones.
Manu, sorprendido pues no había pedido nada abrió despacio.
- Traemos algo para usted ¿Podemos pasar? dijo Monica
- Adelante. Decidme.
Monica y yo nerviosos ante nuestra primera actuación de este tipo, vimos que se trataba de una sola persona, un hombre, quizá fuera más fácil.
- Traemos un regalo de unos amigos suyos para que disfrute de su estancia.
- ¿Una presentación?
- Un espectáculo erótico. Incidió Monica
Pusieron música, y comenzaron a hacer un striptease Manuel llamo por teléfono a Mariela para que estuvieran presentes.
- Venir a mi habitación, rápido.
En poco tiempo, llegaron las chicas y se sentaron en la cama junto a el y se quedaron contemplando el espectáculo.
- ¿Qué es esto? Dijo Cecilia.
- No lo sé, dicen que de unos amigos.
- Pues no está mal
Monica y yo nos quedamos desnudos , continuamos bailando y poniendo posturas eróticas hasta que acabo la música.
Los tres espectadores aplaudieron y gritaron agradeciendo la distracción.
- ¿Os ha gustado?
- Muy bien.
- Esta es la primera parte. Ahora si necesitáis algo más, estamos a vuestra disposición.
Monica se acerco a Manuel insinuante, mientras yo me aproxime a las chicas. Manu sonrió de manera socarrona. Y las chicas reian exaltadas mirandome.
- Mira que lolas tiene la mina.
Decía mientras lanzaba las manos a los tetas de ella. Monica le sonreía y se dejaba tocar. Manu después de centrarse en la ubres se dedico a manosearle el resto del cuerpo.
- ¿Te gustan? Eres muy atractivo. Le dijo Monica
- Ya creo que me gustan.
- Papa, no ves que es una puta.
- Somos profesionales
- Es un regalo y no vamos a rechazarlo.
Monica se había vuelto de espaldas y le restregaba el culo por paquete del pantalón. Manu, no se corto, y le agarro las tetazas por detrás.
Vaya melones. Volvió a repetir mientras los hacía botar con ambas manos jugueteando con los pezones
Mientras, yo, me había acercado a las chicas. Ceci me agarro la polla y dijo.
- ¿Cuánto hace que no ves una de estas?
Le pregunto a Mariela, mientras Monica, un tanto nerviosa y con ganas de agradar, no quiera perder el tiempo, notaba la el pene crecer mientras se restregaba y a Manu con ganas de entrar en acción. Se volvió, le bajo los pantalones y libero el miembro que como ella pensaba estaba bien duro. Se puso de rodillas y se la metió entera en la boca.
Mariela ante la actitud de Ceci y el comportamiento mas allá de los tocamientos de su padre, se molesto.
- ¿Qué quieres coger con él?
- No estaría mal. Ceci la provocaba, sabia que se podría enfadar.
- Pues para ti. No estoy dispuesta a ver como cogen mi novia y mi padre.
Tras decir esto se marcho enfadada de la habitación dando un portazo. Ceci solto la polla de Gabri y fue tras ella.
Al irse las chicas intente unirme a mi mujer y a Manu pero el que disfrutaba sentado de una masturbación con los hermosos melones de Monica, no me lo permitió.
- De uno en uno. Le dijo rechazando mi participación en el trío.
Manu no se lo podía creer, su primera visita a España y todavía con el efecto del jet lack estaba cogiendo con una gallega. Tendría que contárselo a sus amigos a la vuelta. Aunque estaba un tanto rellenita tenía unas lolas impresionantes que sabía manejar con soltura.
Era cuestión de dejar los trabajos manuales y comenzar las perforaciones. Monica se había tumbado en la cama boca arriba y con las piernas abiertas esperaba a ser montada, estaba hecha toda una puta. Manu no se lo pensó, era una oportunidad fantástica. Se amarro un condón, se monto encima de ella y sin dilación, metió su verga con delicadeza hasta donde pudo. Sin carencia se movía metiendo y sacando, su placer era tan grande como su incredulidad de estar fornicando nada más llegar a España, tan fácil y con una buena hembra. Monica se relajo y le dejo hacer notaba cada embestida como una experiencia nueva, la poseía un extraño venido del otro lado del mar, disfrutaba de cada movimiento.
Las dos chicas estaban en su habitación. Ceci con su habitual sensualidad la intentaba convencer. La beso en el cuello y le susurro unas palabras de amor al oído.
La cara de Mariela, cambio de enfado a sonrisa y se volvió para fundirse en un beso dulce.
- Vamos a ver que hacen. ¿Podemos divertirnos un rato?
- ¿Qué quieres hacer?
- Nada más ver a tu padre como coge a la gallega va a ser divertido.
- Bueno, pero no te separes de mí. Lo que hagamos lo hacemos juntas.
Las chicas volvieron a la habitación, en ese momento Monica montaba a Manu, su polla estaba muy dura y sentada sobre ella se movía como un jinete sobre su caballo gimiendo como una loca con sus enormes melones botando al aire.
- Hola chicas. Mirad a la gallega. Que tetas. Dijo mientras se las sostenía para que dejaran de botar.
- ¿Te gusta? Le dijo su hija.
- Claro que sí. Ni en mi mejor sueño. Si el otro quiere entrar y le he dicho que no.
- Pues si tu haces eso nosotras vamos a hacerlo con él
- Como queráis. Mientras no me molestéis.
- ¿Me pongo a cuatro patas y me das por detrás?
Le propuso Monica muy entusiasmada. Sabia que esa postura, viéndole sus botijos colgando, me iba a provocar una fuerte erección, como así fue.
- Mira como la tiene. ¿La probamos?
- Pero yo necesito calentar.
Las chicas se desnudaron y se pusieron a comerse entre ellas, lo que me faltaba. Creo que iba a explotar, observando a Monica gritar como una loca azuzada por las embestidas de Manu que hacían moverse las tetas a gran velocidad como campanas y las chicas lamiéndose, mi pene no podía aguantar más.
- Mira, mira como se le mueven. Llamaba la atención Manu que como un jinete embestía fuerte a mi mujer.
- Dame más le pedía ella. Follame.
Manu se dejo el resto dio unas cuantas enculadas intensas, hasta notar que se descargaba dentro de mi mujer, que todavía en la postura del perrito jadea notando la andana y las últimos golpeos de la pelvis en su culo.
- Que gustazo.
Fue Ceci la que se percato del tema, me coloco un preservativo y se sentó encima de mí de espaldas mientras hacía a Mariela acercarse para seguir masturbándola. Muy suavemente empezó a contorsionarse. Moviendo su pompis sobre mí.
Mariela dejo a su novia sobre mi agarro los pechos de Monica para chuparlos, después paso su cocha por el pezón, su pequeña cintura se perdia entre las inmensas montañas que formaban las ubres de mi mujer, acerco finalmente la concha a la cara de ella y amablemente, le pidió que lo degustara. Monica se afaño en lamerlo despacio, aunque no era la primera vez, no solia tener una vulva en su boca.
Ceci me cabalgaba despacio mientras miraba a su novia disfrutar, yo la miraba a ella, tan joven, tan libre, sabia moverse despacio, sin prestarme atención, creo que se imaginaba tener dentro a su amada, más que a un stripper desconocido. Unos movimientos más tarde ya me había corrido casi sin darme cuenta.
Las chicas se rieron y yo me sonroje intentando poner una excusa. Mientras Monica tumbada boca abajo agotada por el polvo que acababa de echar y la boca brillante por los fluidos vaginales, respiraba profundo y también sonreía. Manu, el que mejor se lo había pasado se daba una ducha.
Habíamos tenido una magnifica experiencia. Monica había disfrutado y yo aunque me fui un mero voyeur me lo había pasado muy bien. Teníamos que repetirlo. Hoy dormiríamos pero mañana lo intentaríamos con otra habitación.
imagen
Y también en la 106
imagen
Al dia siguiente. Serian poco mas de las cuatro de la tarde cuando Mónica y yo tomábamos asaltábamos el mini bar de nuestra habitación y hacíamos otro sorteo. Salió la 106. Respiramos profundo, agarramos el ascensor y nos plantamos en la puerta.

Estábamos impacientes, algo nerviosos. Deseosos de entrar en la habitación y ver cómo nos recibirían. Algo giraba en mi estomago y he de reconocer que estaba muy cachondo y Mónica igual que yo.

Dentro de la 106, la pareja acababa de ducharse y estaban tumbados en la cama haciendo zapping, el estaba desnudo y ella con una de las camisetas de su novio. Llamamos a la puerta. Antes de abrir la puerta Nacho se puso un albornoz del hotel.

¿Quién?

Servicio habitaciones. Nacho abrió.

¿Podemos pasar?

Adelante

Nacho quedo sorprendido ante nuestra entrada, pero nos vio tan decididos que nos admitió en la habitación.

¿Quiénes sois? No hemos pedido nada. Pregunto Sara.

Venimos de parte de unos amigos vuestros para haceros un corto baile.

¿De quién?

Dicen que lo sabríais en cuanto lo hiciéramos.

La pareja estaba perpleja, pero dejaron hacer. Colocamos un CD, y en cuanto sonó la música, comenzamos el striptease.

Mónica bailaba al compas de la música, como lo teníamos preparado, primero se despojo de la camisa blanca, lanzándola hacia atrás, dejando ver su gran sujetador negro con transparencias, el volumen de sus pechos había llamado la atención de la pareja presente que comentaba su descomunal tamaño.

El espectáculo había comenzado bien, la pareja sentada sobre la cama sonreía y cuchicheaban entre ellos al oído, nos fuimos creciendo, Mónica me quito la camisa y se restregó sobre mi muslo se giro y en un gesto rápido se desabrocho el sostén cubriéndose los pechos con los brazos, luego yo, desde atrás se los tape mientras ella se quitaba la falda, en cuanto lo hubo hecho le retire las manos de delante dejando ver sus enormes ubres que cayeron hasta el comienzo de su vientre. Ella se volvió dejando ver sus nalgas al público y me quito los pantalones, que venían preparados para salir rápido. Aprovecho para volver a restregarse, se arrodillo, simulando una felación y me bajo el bóxer, tenía su cabeza delante de mis genitales y la pareja no podía verlos. Se movió hacia un lado, dejando ver mi depilada entrepierna, sus pechos se balancearon en un erótico contoneo. La temperatura subía en la habitación y más aun cuando Mónica formo un Angulo de noventa grados y yo me situé detrás, las enormes tetas le colgaban como macetas y desde la retaguardia le baje el tanga quedando su pubis sin pelo alguno al aire.

Ya estábamos desnudos, delante de extraños, los nervios nos recorrían el cuerpo, ¿Que pasaría ahora?, ¿Tendríamos sexo? Realmente, era lo que nos apetecía. Continuamos bailando y poniendo posturas eróticas hasta que acabo la música.

La pareja que los contemplaba aplaudió y grito de forma muy jovial y distendida, como si estuvieran acostumbrados, nos agradecieron la distracción.

¿Os ha gustado?

Muy bien.

Esta es la primera parte. Ahora si necesitáis algo más, estamos a vuestra disposición. Les dije yo de manera muy correcta, como si estuviera también incluido en el espectáculo.

Monica se acerco a Nacho insinuante, mientras yo me aproxime a Sara. La verdad no era mi tipo pero la chica estaba muy bien, delgada, de largas piernas, de pequeños pero firmes. Nacho al ver a mi mujer aproximarse se sentó en la cama para recibirla, acometiendo sus esplendorosas tetas, lo que más llamaba la atención en ella, se las agarro, sobándoselas y chupándoselas con naturalidad, sin siquiera pedir la autorización de su novia que le susurro al oído - ¿te apetece follarte a la tetona? -

Por mi si. ¿Y tú a ese?

Hagamos una cosa, primero nos follamos a ella y luego nos follamos a él. Continuo en tono bajo junto a su oreja.

Eres una guarra. Me parece bien. Va a ser divertido, le dijo tras darle un besito en los labios.

Quédate allí sentado. Ya te tocara después, me dijo a mi

Hicieron situarse a Mónica en el centro de la cama, Nacho comenzó a disfrutar de las grandes tetas, manoseándolas, mientras Sara jugueteaba con el dedo entre las piernas de mi mujer.

¿Te gustan sus tetas?

Son muy grandes. Nunca había vistos una así en directo.

Pero ¿no tuviste una novia de tetas grandes?

Si, pero no como estas. Mira, si no me caben en la mano

Los vimos tan dispuestos que nos asustamos. Parecía que tenían claro lo que querían e iban a aprovechar la situación.

Sara metió la cabeza entre las piernas de Monica y Nacho intercalaba los manoseos con chupetones en el pezón hasta que noto su polla deseosa de entrar en juego y la coloco en la boca de mi esposa que jadeaba por los dulces lametones de la chica en su clítoris.

Yo tenía ganas de entrar en acción pero ellos lo tenían claro y me volvieron a repetir que me quedara quieto. Después de que Mónica estuviera cachonda. Nacho la monto de frente metiendo su polla sin piedad hasta el fondo.

¿Te gusta guarrilla? Tiene una buena polla ¿verdad? Le dijo Sara mientras abría las piernas sobre su cara.

A Mónica no le quedo otra opción que chuparle la vulva a Sara, era la primera vez que tenía un coño es su boca y estaba recibiendo la embestida de un tío al que acababa de conocer.

Chúpame el culo.

Le dijo Sara a Mónica mientras se daba la vuelta y se ponía cara a su novio que continuaba metiéndola y sacándola entre los muslos de mi mujer. Ambos se besaban y sonreían, con naturalidad.

Estuvieron un rato así hasta que Nacho se corrió dentro de mi mujer. Sara le apeteció que la penetraran, entonces me llamaron a mí que estaba que reventaba de verlos follar. Sara de puso de culo y me pidió que le hiciera un anal. – Estupendo, pensé. Su culito era pequeño y estrecho, nada que ver con el culazo de mi mujer.

¿Cómo vas? Le dijo a su novio

Enseguida estoy.

Se saco el condón y le ofreció la polla con restos de semen a Mónica que la recibió con asco.

Chúpala, vamos.

Mónica intento escaparse, no le apetecía mamar el pene de Nacho con restos de semen; le ofreció las tetas envolviendo entre ellas y moviéndolas de arriba abajo.

Bien, no es mala idea.

Continuamos enganchados yo en el culo de Sara que gemía como una posesa, nunca imagine que le gustara tanto por el año, y Nacho, cuya polla había crecido entre las tetas de Mónica, había pasado esta vez a metérsela en la boca, la agarraba de la cabeza, en toda regla se la estaba follando por la boca, a Mónica le incomodaba, además no dejaba de insultarla, con todo tipo de tacos, guarra, puta, zorra y otros que yo nunca había oído.

Sara lo llamo, quería estar penetrada por los dos a la vez, esa si que era una autentica zorra. Nacho se tumbo, ella se puso encima para ser penetrada por la vagina y yo la enculaba por detrás, la verdad que un poco incomodo, pero como nunca había estado en una situación así era extraordinario para mí. Nunca hubiera esperado esto.

Nacho llamo a Mónica para que se acercara y poder tocarle las tetas, ella lo hizo y las puso a su disposición, también las agarro Sara, que no entiendo cómo podía mantener el equilibrio y estar ocupada con tres personas al mismo tiempo.

Todo iba a acabar así, los dos nos corrimos dentro de Sara que disfrutaba como una leona, -vaya putón, pensé. Yo en su culo, nunca lo había hecho en un culo tan perfecto, fue una experiencia única. Nacho hizo que mi mujer le limpiara las últimas gotas de semen con la boca y luego bajo para frotarse con sus pechos. Esto no le gusto a Sara que le puso mala cara.

Seguro que notaron que no éramos profesionales del sexo, pero no dijeron nada. A la hora de despedirnos, nos vestimos y el chico nos pregunto:

Os ha enviado Luis, ¿verdad?

No te lo puedo decir. Dijo solo que lo sabrías. Añadió Mónica muy inteligentemente.

No puede ser otro que Luis. Seguro. Agarro el móvil para llamarlo.

Nosotros aprovechamos para salir de la habitación rápido, sin decir siquiera adiós.

Esa fue nuestra segunda, experiencia, gratificante, rápida, increíble. Nos había gustado y queríamos repetir. Lo misterioso de abrir la puerta y ver que te encuentras detrás.
Y mañana la 408
imagen
En la 408 habia un matrimonio joven, parecian recien casados.

Eran de raza negra. El, debería de pesar 150 kg y ella delgadita, timida.

Hicimos el striptease ante su atonita mirada.

Cuando acabamos el hombre se acerco a mi mujer y empezo a sobarla. Estuvo mucho tiempo solo tocandola. Creo que en un principio no queria follarsela, hasta que se puso muy cachondo de manosearla, su bulto habia crecido. Necesitaba accion, pero su mujer le cortaba.
Le dijo que se sentara que lo que iba a hacer era para enseñarla, ella asintio sumisa.Igualmente me dijo a mi que no me moviera.
Se saco una polla inmesa e hizo que Monica se la chupara. Casi no le cabia en la boca. Luego se sento en un sillon e hizo que mi mujer se pusiera a botar encima.

Yo estaba en el sillón de enfrente y comencé a masturbarme de la excitación. El hombre me dijo que me acercara y que me lo hiciera ella, refiriéndose a mi mujer.

Luego la hizo ponerse contra la pared y se la metió por detrás deleitándose en las tetas que colgaba como melones. Le indico que moviera su culo para no tener que hacer ningún esfuerzo.

Monica estaba disfrutando del pollon, se llego a correr mientras el tio le agarraba por detrás las tetazas y le pedía que se arrodillase para meterla en medio de ellas y acabar soltando la leche.