Tetonas que se dejan sobar
Tetonas que se dejan sobar
 
HISTORIAS DE TETAZAS
GRANDES Enlaces de tetazas
Traslado de domicilio
Tetonas en una fiesta e historias con japoneses
Tetonas que se dejan sobar
Voyerismo real de tetonas y alguna madurita cachonda

Desnuda y manoseada en la clase de inglés
Viaje en metro con una tetona
Piscina y grandes tetas
Servicio de habitaciones. Haz conmigo lo que quieras
Me encanta que me toquen las tetas
Nada bajo el delantal
Suegras de grandes tetas
Cena de talentos
Coordinador de grandes tetas
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Desnuda y manoseada por hombres maduros
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Después de narrar algunas aventuras, mezclando mis fantasías con algunos hechos reales, reflejados en "cadena de favores", serie de la que por cierto, tengo previsto escribir algún capitulo más. He decidido, tras comentarlo con alguno de vosotros, lectores de todorelatos.com , contar tres historias en las que mi novia, hoy mi mujer y yo, tuvimos juntos sexo con otras personas.

La primera de ellas, que paso a describiros, puede resultar algo extraña, o incluso ridícula, soy consciente de ello, pero puedo aseguraros que fue muy excitante. Hoy en día, después de tanto tiempo, me sigo preguntando cómo accedimos a mostrarnos desnudos delante de un grupo de gente madura y nos dejamos hacer de todo.

En el relato hay hasta 10 personajes por lo que para hacer fácil su compresión, he evitado ponerles nombres que siempre crean confusión, y salvo los principales (la tía Lucia y al tío Alfredo y nosotros (Mónica y Gabriel), el resto los he diferenciado por una de sus características (el cuñado, el bajito y el calvo) en los hombres y (la cuñada, la gordita y la rubia) en las mujeres.

Otra cosa, hay momentos que he preferido usar el recurso del dialogo para que no fuera muy aburrido, lógicamente después del tiempo, no recuerdo las palabras exactas, pero si las importantes, de forma que he recompuesto algunas conversaciones.

Esta historia ocurrió cuando apenas faltaba un mes para casarnos. Hace poco más de 8 años. Yo tenía un congreso en Barcelona y le dije a mi prometida, Monica, que viniese conmigo, Así de alguna forma se olvidaba de los preparativos de la boda que la traían algo desquiciada.

Monica tenía 25 años, ella no es muy alta mide 1,63y para entonces pesaba alrededor de 65 kg, no estaba gorda, mas bien "jamona", siempre me han gustado las mujeres así. Buen pecho una talla 105 de copa ancha, unos muslos rollizos y un culo redondo y respingón. Su cara es muy simpática con una naricilla redondita que le proporciona una belleza muy serena.

Por entonces yo estaba muy bien y no con la barriguita que tengo ahora. Mido 1,88 m tengo unas anchas espaldas y pesaba 90 Kg, practicaba deporte a nivel casi profesional por lo que mi cuerpo estaba en plena forma. Con 27 años que se puede esperar.

La verdad es que recuerdo aquel fin de semana como algo especial en mi vida, no solo por la historia que os voy a contar si no por lo bien que lo pasamos en Barcelona. Primero, mi ponencia en el congreso resulto un éxito, note a Monica muy contenta y orgullosa. Por la tarde nos escapamos de los congresistas y fuimos a cenar, al teatro, a varios locales de moda y a la vuelta al hotel estuvimos follando hasta que amaneció. Por la mañana nos levantamos con el tiempo justo de ir a la clausura del congreso.

A la vuelta a Valencia me propuso pasar por Tarragona a entregarles la invitación de boda a su tía y a sus primos. En principio me mostré reacio pero finalmente, accedí.

Su tía, era hermana de su padre, tenía entonces 52 años, estaba casada con el tío Alfredo de 55 años, arquitecto de renombre en la ciudad. Eran una pareja bastante alegre y liberal, de las que vivieron los años hippies intensamente, por ello, muy distintos a los padres de Monica, de estilo ultraconservador y tradicional, motivo por el cual las relaciones entre ellos no eran demasiado fraternales, pero Monica se sentía, de alguna manaera, obligada a invitarlos y en especial a sus primos con los que siempre se había llevado muy bien.

Así que para evitar compromisos, antes de llegar paramos en un bonito restaurante a la entrada de la ciudad. Allí me conto al detalle todo lo sucedido entre su madre y su tía y porque se llevaban tan mal. Monica, en cierta medida, no quería que fuera su tía a la boda para evitar que su madre estuviera incomoda y hubiera un ambiente enrarecido en un acontecimiento tan señalado. Era una situación compleja, encontrar el momento y la forma de decirlo para no generar polémica o enfado. Así que para que se desinhibiera, le pedí al camarero otra botella de vino, -eso te ayudara. Le dije. Durante el almuerzo hablamos reímos, estábamos muy eufóricos, hasta estuvimos a punto de no parar en casa de su tía, pues le insistí, en que enviara por correo la invitación, pero por suerte o por desgracia ella declino mi oferta. Y es aquí donde comienza la historia que sucedió en apenas hora y media.

Monica y yo vestíamos elegantes, pues salimos directamente de la clausura del congreso al coche sin tiempo a cambiarnos. Ella con un traje de chaqueta y falda hasta la rodilla, una camisa blanca, un collar de perlas ceñido al cuello y unos zapatos negros de tacón. Yo, por mi parte, el clásico el traje, siempre he sabido llevarlos con estilo, con una preciosa corbata que intente quitarme pero ella me lo prohibió.

Su tía nos recibió muy amablemente, y nos hizo pasar. Para nuestra sorpresa nos encontramos que disfrutaban de una reunión de amigos, eran cuatro parejas, las mujeres terminaban de recoger la vajilla de las mesas mientras los hombres sentados en los sofás, frente al televisor, mantenían una acalorada tertulia política. Al ver que tenían invitados, vimos la excusa perfecta para dar rápidamente la invitación e irnos.

¿Tenéis visita? No queremos molestaros.

No te preocupes. Son buenos amigos. Además, están a punto de irse.

Hemos venido a darte la invitación de boda.

Tomad algo con nosotros y os presento.

Hizo que el resto se sentaran a tomar un último café. El salón donde se desarrolla esta historia, era muy amplio, con una zona donde estaban situados los sofás otra zona de comedor con una amplia mesa y en un rincón haciendo chaflán donde habían situado una barra-bar con un amplio botellero.

Su tío se encargo de las presentaciones a las otras tres parejas, todas nos duplicaban la edad, cincuentones, dos parejas eran vecinos suyos y la otra eran los cuñados de la tía Lucia, es decir, el hermano del tío Alfredo y su mujer.

La conversación transcurrió con los típicos comentarios de la boda, viaje de novios, donde os conocisteis y demás preguntas típicas de estas situaciones, una vez hubimos acabado el repertorio, la conversación se transformo en recuerdos de bodas de los asistentes, era una charla tranquila y simpática, con anécdotas curiosas. Todos eran gente abierta, de fácil palabra, nos sentimos a gusto entre risas y comentarios divertidos. Enlazando un tema con otros comentaron la vida en los setenta y así surgió el meollo de esta aventura.

¿Te acuerdas cuando fuimos por primera vez a hacer nudismo? Dijo la tía Lucia

No se me olvidara, vino la guardia civil para echarnos y se fueron con él en posición de presenten armas.

Ahora es distinto comento la cuñada, aquí en Tarragona hay varias playas nudistas.

Ya nadie se escandaliza.

No creas, todavía hay algunos que se siente ofendidos.

Si, y muchos mirones.

Muchas veces son los mismos. Los que más miran luego están en contra.

Yo convencí a Gabri. A él no le gustaba. Dijo Monica

A todo hay que acostumbrarse. Ahora soy el primero en desnudarme.

Si pero porque eres un exhibicionista. Replico Monica

Que pasa, me gusta exhibirte. Y a ti también.

Hombre, yo lo hago porque me siento libre.

El nudismo tiene siempre algo de exhibicionismo dijo el calvo.

¿Qué tiene de malo exhibirse?

Si tienes un buen cuerpo, claro, pero nosotros para exhibirnos más bien poco. Dijo la gordita

Te digo que yo causo sensación. Dijo Monica.

La verdad es que nos gusta que nos miren cuando estamos en la playa.

Si tanto os gusta exhibiros porque no lo hacéis aquí entre amigos. Podíamos hacerlo como si fuera una reunión nudista y comportarnos todo como si nada.

¿Qué quieres decir que nos desnudemos delante de vosotros?

Lo has dicho tu, no yo. Os gusta exhibiros y os gusta el nudismo. ¿por qué no?

Y vosotros también, claro. Dije yo.

¿Tú crees que nuestros cuerpos están para ir desnudos?

Los que estamos aquí hemos hecho más nudismo que haréis vosotros en vuestra vida.

Es otra experiencia antes de casaros.

No creas que me da miedo. Pero no quiero que os pongáis cachondos, dijo Monica acabando con una carcajada.

Esto va a ser más que otra cosa una prueba de confianza en vosotros mismos.

Con lo que decía, Monica se estaba metiendo en un callejón sin salida que no podía controlar. Me pareció una conversación absurda y me levante a ponerme una copa. Había en una pequeña barra en una de las esquinas, al fondo de la habitación, Lucia se acerco a mí y susurrándome al oído me dijo

Tenía pensado daros 100.000 pesetas (600 €) de regalo de boda pero si aceptáis os lo duplico. Por favor. La tía Lucia podía permitirse gastar ese dinero.

¿Si aceptamos que? Desnudarnos. ¿Es que van en serio?

Yo por menos me desnudo, pero tendrás que convencer a Mónica. Para seros sincero pensé en el ordenador que me podría comprar con ese dinero.

Volvimos a la zona de los sofás donde continuaban con la discusión presionando a Monica para que se desnudara, la estaban agobiando con preguntas y comentarios. Pero ella estaba casi decidida a quitarse la ropa, quizá por la excitación del momento o por lo que llevamos vivido todo el fin de semana, o tal vez por la confianza que le genero el comentario de su propia tía.

Chica, estas entre amigos, no te vamos a violar, solo es exhibirse un poco, si tuviera tu cuerpo lo haría. Así nos alegráis un rato la vista, no seas tonta.

No entiendo porque tanto interés tenéis en que nos desnudemos. Parecéis una panda de viejos verdes.

Tranquila mujer, no tienes porque insultar. Solo era para ver si os atrevíais a hacer algo especial.

No te está diciendo que hagas un striptease

No creo que os asustéis por ver unas tetas y un coño pelado. Dijo Monica de forma muy dura.

Yo me adelante, deje mi copa sobre la mesa y con decisión dije un rotundo

¡De acuerdo! ¿Queréis que nos desnudemos? ¿Os hace ilusión? Vais a ver un buen espectáculo.

Me daba igual, me había molestado que fueran tan pesados con una cosa así, parecían desesperados, -si quieren rabo que miren y lloren, y con la seguridad del que calza un buen aparato, me desnude a la vista del grupo, muy rápido, en menos de un minuto estaba completamente en pelotas delante del auditorio, mi rabo estaba morcillón y fue objeto de algunos comentarios de las mujeres y alguno que otro en los hombres, tipo "como calza el chico" ó "vaya rabo". Mire a Monica que sonreía por mi comportamiento.

Se puso de pie, busco un espacio separado del grupo y de manera muy simple, se desvistió sin ningún aspaviento, ni movimiento provocativo; se sentó en un de las sillas para despojarse primero de las medias, luego la falda, descubriendo sus muslos, gruesos y juntos. Usaba unas braguitas blancas muy elegantes, una de mis favoritas, de esas que sin ser un tanga, dejan ver los cachetes del culo. Se volvió a colocar los zapatos para evitar ir descalza y sin mirar a la gente se desabrocho la camisa, botón a botón, como si solo estuviera ella. Todos esperaban verla desnuda cuanto antes, se notaba la impaciencia en el ambiente, nadie hablaba; el silencio se apodero de la sala. Despacio se saco la camisa y, en ropa interior, se volvió quedando frente a la gente.

Tenían ante ellos una talla 105 de busto. Estoy seguro que los que allí estaban nunca habían visto una cosa así. Monica trazo en su cara una nerviosa sonrisa y se soltó el cierre del sostén. Sus enormes tetazas, de pezón puntiagudo y sonrosado, ante la vista de todos desafiaron la fuerza gravitatoria, a pesar de su tamaño estaban rectas sin colgar en exceso se mantenían firmes, turgentes, frescas, las marcas del bikini hacia que resaltara el blanco del pecho sobre el moreno de la piel.

Se escucharon unas cuantas expresiones soeces entre los hombres ¡Joder que melones! ¡Vaya tetas! ¡Qué domingas! Y entre las mujeres ¡Hija mía, donde vas con eso! ¡Madre mía!

Se bajo las bragas, se volvió y dejo que todos vieran su gran pandero. Redondo, molloso, respingón, eso sí con algo de celulitis. Un magnifico culo al más puro estilo latino, voluminoso y sobresaliente.

Ahora estaba muy atractiva, solo con los zapatos de tacón, el collar de perlas y su coñito bien cuidado, con su encantador pelillo rizado.

Todos aplaudieron e hicieron algún comentario adulando nuestros cuerpos. Por un momento se arrepintió de lo que estaba haciendo, se sonrojo al notarse desnuda e indefensa ante su propia tía y el resto de los maduros que babeaban viéndola. Por su expresión, los presentes, no se creían lo que estaba pasando, y tardaron en reaccionar. Los hombres estaban embobados viendo como pendían del cuerpo de mi novia unas ubres tan hermosas y las mujeres se deleitaban con mi atlético cuerpo.

Nos sentamos junto a ellos y continuamos la conversación, Monica lo hizo al lado de la cuñada, las mamas le colgaban hasta el principio del vientre, hermosas, voluminosas, libres, cruzo las piernas y pidió un cigarro.

Nos mostramos muy simpáticos en la conversación hablamos de deportes, de viajes, de la temporada de esquí, incluso de moda. Recuerdo que el calvo y la rubia estaban preparando su viaje a Sídney para los juegos olímpicos, lo contaban muy emocionados. Pero cada vez redujeron el tema hasta dejarnos fuera de ella, casi ignorarnos. Lo que me puso más nervioso si cabe.

Para calmarme, intente involúcrame en el grupo, entrar en la conversación pero era difícil, los hombres no hacían más que mirar el cuerpo desnudo de mi novia y murmurar frases como "¿has visto que tetas tiene?" "Que buena esta" "Te dije que acabaría desnuda, la muy golfa".

La tía lucia llamo a la cuñada para que le ayudara a preparar café, al verlas, Monica se levanto, recogió su bolso y las siguió a la cocina. Pensó que era el momento a solas de entregarle la invitación y dada la situación pedirle que no fuera a la boda. Durante ese trayecto el grupo de hombres no separo la vista de ella, el ruido de sus tacones al andar, sus pechos bamboleándose al compás de sus pasos y su enorme trasero subiendo y bajando dejaron una expresión honda en sus caras. Otra vez se oyeron los comentarios, entre ellos, "vaya culazo", "que melones", "que maciza".

Monica entro a la cocina, las dos mujeres estaban preparando una bandeja con café e infusiones. Saco de su bolso un sobre y se lo entrego a la tía.

Nunca pensé que te daría mi invitación de bodas desnuda. También está la de los primos. Que si ellos me vieran así.

Habéis sido vosotros los que os habéis desnudado.

Pero si no habéis hecho más que insistirnos,

Pero no te das cuenta que estábamos bromeando. Si estas incomoda iros

No me molesta, me gusta que me miren. Si da gusto ver como se le cae la baba a vuestros maridos.

Mujer con un cuerpo como el tuyo, tu veras. Con lo que le gustan a los hombres las tetas grandes. Decía la cuñada mientras le tanteaba los pechos con ambas manos.

Pero, no te quejaras, caray con tu novio. Vaya hombretón. Te lo montaras bien con él. ¡Como está el tío! Añadió.

Si que está bien, hija. ¿Tiene que hacerte maravillas?

Esta bueno, ¿verdad?

Imagino que nos darás permiso para tocar la mercancía. Insistió la cuñada.

Pregúntaselo a él.

¿Y tú? ¿No solo dejaras que miren? ¿Están deseosos de echarte mano?

¿Qué estás diciendo? ¿Estás loca? ¿Qué me toquen esos? Si son todos de la edad de mis padres.

Si les estas poniendo a cien, cariño haz ese esfuerzo, a fin de cuentas son mis invitados y debo quedar bien.

Pues ponle mejores pasteles. Estas bromeando, ¿verdad?

Monica puso cara de pocos amigos, muy seria, miro a su tía sin decirle nada. La tía Lucia cambio el tono de su discurso, transformando su dulzura en agresividad nerviosa.

Tu madre no quiere que vaya a la boda ¿verdad? Esta invitación es por compromiso si no me equivoco. Concédeme lo que te pido y no iré, pondré cualquier excusa.

Pero tía, yo quiero que vayas.

Cariño, ya sabes cómo es tu madre, se alegrara si no me ve.

Vale, lo haremos. Pero si digo basta, se acabo.

Muchas gracias cariño, le dijo la tía Lucia mientras la besaba con una amable sonrisa.

Pero no quiero hacerte chantaje, eso es una decisión tuya. Que a mí me agradaría. Nadie va hacer nada que no te guste, estoy yo aquí y esta tu novio. Es solo seguir el juego. Por favor

La verdad es que no entiendo que quieres conseguir. Como juego está bien, es mas hasta me da morbo estar desnuda y ver como se les cae la baba.

Ahora les dejas que te toquen las tetas y ya está, si estaban a punto de irse.

Te he dicho que de acuerdo. No me importa que me toquen las tetas, mientras no pasen de ahí. Me vas a convertir en puta.

No digas eso. Iros. Ya está, no quiero que te sientas mal. Todo ha surgido espontáneamente. Solo te he pedido que te dejes tocas esas tetazas que tienes.

Vale, no te pongas así. No pasa nada si me tocan las tetas.

Cuando se incorporaron Monica, su tía y la cuñada al salón, la miradas, de nuevo se centraron en el cuerpo desnudo de mi amada, seguido por los cuatro pares de ojos hasta que se detuvo junto a una de las sillas, en la que apoyo sus brazos, dejando sus pechos ligeramente suspendidos hacia adelante. Me fije en el más bajito (el más salido de todos) se mojaba los labios con frenesí, seguro imaginado como seria poder follarsela. Yo continuaba de pie, Monica paso por mi lado, me abrazo por detrás, sentí su cuerpo desnudo apretándome espalda, y me susurro al oído: - no te preocupes por lo que pase y déjate llevar. Me conmovió el comentario, me gire como buscando una mejor explicación, me dio un beso en los labios, guiño un ojo y me dijo – Hazme caso.

Tras darme otro beso, junto con la tía Lucia se contorneo hacia la barra, donde propusieron a los demás tomar una copa.

Los hombres se levantaron como un resorte, pero el más bajito fue parado por su mujer y se volvió a sentar. Tío Alfredo ocupo la posición de barman y preparo unas copas a los otros dos.

Yo como terminaba mi gin-tonic continúe sentado charlando con las mujeres.

¿Qué tal? ¿Os gusta el espectáculo? A fin de cuentas es lo que queríais.

Tu estas muy bien, pero tu novia está un poco rellenita.

No se lo digas, si no estará a dieta otro par de meses.

Monica estaba de pie con los codos apoyados en la barra y una rodilla sobre el taburete, las tetas le colgaban frente al tío Alfredo que disfrutaba de la vista mientras ponía las copas, y el culo frente a los otros dos hombres que con desfachatez se regodeaban y murmuraban sobre el hermoso pandero, ella lo notaba y lo levantaba dejándolo en pompa

Se volvió descarada, provocativa, con su copa en la mano dejando a su espalda la barra y mostrándose ante su tía y los otros dos que ahora podían contemplar de cerca las tetazas y los arreglados pelillos del pubis. Había pasado de estar nerviosa y avergonzada a sentirse descocada, sabía que era la protagonista y tenía claro hasta donde iba a llegar. Y más aun cuando en la vacía conversación que tenia con los hombres no dejaban de mirarle las domingas, los ojos las devoraban, imaginándose millones de cosas que poder hacer con ellas.

Para evitar dar la espalda a su tío, Monica se situó mirando a la barra dando el culo al grupo que estábamos en los sofás, la tía a su izquierda, a la derecha el calvo y el cuñado en frente de ella sentado en un taburete.

Muchas gracias por acceder a desnudarte. Estás muy atractiva. Le dijo su tío.

Como ves no pasa nada, todo normal, como si estuvieras vestida. Añadió el cuñado. Que fue el más pesado a la hora de convencerla. Nadie se escandaliza.

Hombre, no creas que estoy muy cómoda estando desnuda delante de vosotros, casi ni os conozco ¿Qué os parece lo que veis?

Estas muy bien.

Da gusto verte. Tan joven, tan libre.

Vestida disimulas el pecho que tienes. No parecía que tuvieras tanto. Le indico el calvo.

Depende donde este me pongo una ropa u otra. Teníais que haberme visto anoche con mi camiseta ajustada. No iba a venir aquí de esa manera. Y mira como estoy ahora. No sé cómo me habéis convencido.

Ya de jovencita apuntabas. Me acuerdo un día que viniste con tus primos a la playa. No dejaban de hablar de las tetas de su prima.

No lo sabes tú bien, los primeros novios que tenia no se atrevían a desvirgarme, solo querían que les masturbara con las tetas.

¿No te incomodan tener tanto pecho? Le pregunto su tía. Ni tu madre ni yo tenemos tanto.

Qué pena que no fuera así. Dijo su marido. Estaría tocándotelas a todas horas.

No lo sé, dice mi madre que su abuela era también tetona.

Aunque a vosotros os gusten las tetas grandes, llevarlas colgando no es cómodo, dijo la tía Lucia mientras sopesaba uno de los pechos.

¿A que pesan? Respondió Monica

Probad y veréis, pero despacio, no seáis brutos. Invito la tía Lucia a los presentes.

Monica miro a su tía, esta le sonrió, el campo estaba abierto, pero ninguno de los hombres supo cómo responder; la tía con un gesto de las manos señalo hacia la delantera de mi chica, sostenida por la ley de la gravedad y el tesoro más preciado de la tarde: - venga, ¿a qué esperas? El primero en lanzar el ataque fue el calvo, sostuvo uno de los pechos, de manera neutra, aséptica, sin naturalidad alguna, dejándolas caer de golpe.

Si que pesan.

¡Sujétalas bien! Exclamo la tía ¿es que nunca has tocado una teta?

Ante el comentario de la tía, el calvo, soltó toda su ansia, se animo, atrapo primero una, apretándola fuerte y luego la otra. Con una en cada mano, noto los pechos fríos, tersos, tan grandes que se le escurrían, no alcanzaba a sostenerlos, le rebosaban. Jugueteaba con ellos, la miro a la cara, mi novia le sonrió: - ¿te gustan? El respondió con un gesto de su cabeza, su respiración se agito, continuo amasando las domingas ante la mirada del resto.

El cuñado se incorporo rápidamente al ver la disponibilidad a ser magreada de mi novia, estaba inquieto por tocarla. Busco colar las manos, pero el calvo no se lo permitió, no iba a consentir dejar de disfrutar de las blancas y deliciosas ubres.-los demás también tienen derecho, le dijo Monica.

Después de unos minutos, el cuñado reclamo su espacio e invadió con sus zarpas las empinadas montañas. El calvo con una sonrisa después del atracón de tetas que se había dado, comentaba la experiencia "que tetas tiene la tía" "muy buenas", "nunca había tocado unas así", fue la tía Lucia, quien corto los comentarios, llevando la mano del calvo, hasta el culo de Monica que se vio invadida también por la retaguardia. Con desvergüenza recorrió las cachas de mi chica, lo escruto, palpándolo con detalle, hasta llegar a pellizcarlo con toda la palma. Mientras, el cuñado tenia presa la delantera, se había hecho dueño de los melonazos que amasaba, pellizcaba, hacia rebotar en todas direcciones, acariciaba y jugueteaba con los pezones. Recorrían su talle con sus viejas manazas, el calvo, mientras acercaba el paquete le musitaba al oído –"estas muy buena" "tienes un cuerpazo de escándalo"

La tía Lucia y el tío Alfredo dejaron a sus amigos, ocupados en el magreo de su sobrina, el ambiente se caldeaba, se juntaron a hablar, quizá para aclarar la situación o acordar el próximo paso. Se susurraron algo entre carcajadas que molesto a Monica y la hizo volverse hacia ellos con alguna mano todavía deleitándose en su busto

¿De qué os reis?

No me imaginaba que mi sobrina tuviera unas tetas tan grandes y fuera tan permisiva.

¿Qué le decías a la tía que no dejabais de reíros?

No te enfades cariño. Dijo la tía. Estos no han tocado a una chica tan atractiva en su vida.

Parecéis desesperados le increpo a los amigos.

No saben hacerlo. Ven. Acércate. La agarro su tío

La atrajo hacia su cuerpo y la giro poniéndola de espaldas, ella noto como restregaba su entrepierna la raja del culo y le sujetaba los melones por detrás de abajo a arriba, deslizando los dedos índice y medio entre sus pezones. El resto contemplaba asombrado como se aprovechaba de ella, nadie esperaba que lo hiciera de esa forma tan obscena. Manoseaba cada parte del cuerpo de su sobrina, lascivo, moviendo las caderas para que su paquete chocara con los blandos glúteos, incontinente, estrujaba la teta izquierda mientras deslizaba una de las manos buscando el coño. Monica, aparto de su sexo la mano, haciendo el signo negativo con su cabeza y separándose de él unos metros para tomar aire. Pero estaban preparados los otros dos, el calvo y el cuñado apenas hubo dado un paso y la vieron libre volvieron a abordar los melones y la cola como locos. No dejaron ni un solo centímetro de su cuerpo sin tocar.

Yo estaba de charla con las señoras, que cada vez calentaban la conversación, hablando de sexo. Fueron ellas las que llamaron mi atención sobre la permisividad de Monica a ser manoseada. En un principio me extraño, pero pude constatar con mis propios ojos como toqueteaban con ansiedad el cuerpo que la noche anterior yo me estaba follando. Me quede mirando el espectáculo que la golfa de mi novia estaba dando junto a la barra, no quise hacer nada, confié en que ella pondría los limites y así lo hizo, pero los limites no los tenía mi polla que comenzaba a endurecerse.

¿Te pone que metan mano a tu futura esposa? Dijo la cuñada. De las cuatro era la más cachonda. ¿No te importara que te metamos a ti también? Y me agarro el rabo.

Esto sí que es una polla y no lo que tienen aquellos. Dijo la rubia.

Mueve la mesa, me ordeno la cuñada. Vamos a bailar

Me puse de pie y una mano abordo mi trasero, me volví para ver quién era y me encontré con la tía sobándomelo. Nadie se cortaba un pelo.

Si tuviera 20 años menos, no te escapabas.

La cuñada se levanto y puso música, encendió la radio, de la que surgieron los últimos acordes de una canción de Estopa. Lo hizo sin duda, para captar la atención de los hombres que seguían manoseando el cuerpo de mi chica. Y lo consiguió, Monica se separo de los tocones, me acordare siempre, sonaba una canción de las Papa Levante, "Me pongo colorada", ideal para la situación, pensé.

Monica aprovecho para alejarse de los tocones y acudió a exhibirse con el baile, una vez en el centro de la habitación, le pregunte que porque se había dejado meter mano, me dijo que luego me lo explicaría, que siguiera con el juego, que no íbamos a tardar mucho en irnos. La note excitada su pezón se había transformado en una gran aureola, la conozco y es un indicador de que está caliente.

Me situé frente a ella para acompañarla en el baile. Por si faltaba poco para aumentar la tensión erótica de la sala, sus movimientos desnuda, simulando el baile por sevillanas, con las manos levantadas, su talla 105 al aire, moviéndose de un lado a otro, su cruce de pies con su magnífico culito respingón, tuvo que poner frenéticos al resto. De pronto y ante la exhibición de mi novia alguien cambio a la radio por un CD de pasodobles.

Monica, dejo la pista de baile al oír los pasodobles, cansada del ajetreo, se acerco a beber de su vaso y se sentó en uno de los sofás, desde allí buscaba a su tía con la mirada. Después de haber sido bien manoseada, buscaba algo de tranquilidad.

Yo me lo pasaba bien, bailaba, por decir algo, pues ese tipo de bailes nunca se me han dado bien. Pero era divertido estar en pelotas con toda esa gente mirando.

Primero bailotee con la rubia, era la que estaba de mejor ver de todas, vestía muy elegante con unos pantalones y un jersey que le hacían una bonita figura. Como vi que ella me metía mano, aproveche para agarrarla por debajo de la cintura, palpando su trasero que resulto estar duro y como veía que no decía nada me frotaba la polla en su entrepierna, la señora disfrutaba, se le notaba por lo lanzada que estaba y yo cada vez me ponía mas cachondo, algo que se notaba en el aumento de tamaño de mi pene.

La tía Lucia forzó a una gordita, la más tímida del grupo, a que bailara conmigo, la agarre por la cintura y más mal que bien, la lleve en el baile. Yo estaba realmente cachondo y el contacto con la gordita, se hizo notar en mi polla, que inmediatamente creció. Las otras señoras señalaron a la gordita como causante, esta sonrojada, me toco el pene unos segundos sin dejar de reír de forma nerviosa, yo, consciente del juego, le di la vuelta, para poder restregarle todo mi nabo por el culo. No dijo nada, más bien se emociono. El resto de mujeres reían viendo lo alterada y sorprendida que estaba.

¡Vaya polla! grito la cuñada, para que la oyeran todos.

Deje a la gordita y me acerque a ella con la polla por delante pero no me dejo y me hizo volver a rozarme con su culo.

Pasaba esto mientras Monica seguía sentada en el sofá intentando llamar la atención de su tía que estaba ocupada conmigo y sus amigas, los cuatro hombres incluso el bajito, todavía bebían y hablaban en la barra, este ultimo al verla sola y animado por los otros se acerco a ella.

Me toca a mi estar un rato contigo

Tranquilo, no me voy.

Eres muy guapa.

Y más cuando estoy desnuda, ¿verdad?

Oye no quiero que te molestes por lo que te voy a decir, pero ¿Estarías dispuesta a pasar alguna noche conmigo?

¿Contigo?

Estaría dispuesto a pagarte, si fuera necesario.

¿Qué?

Te podría dar 50.000 pesetas (300 €)

¿Qué te crees que soy una puta?

En ese momento paso por allí su tía, Monica la paro y se levanto a hablar con ella.

Tía ¿este quién es? Le susurro al oído

¿Qué pasa?

Quiere pagarme para que me acueste con él.

No le hagas caso, es un meapilas, de los de mucha misa y luego las mata callando. Pero es buen tipo.

De todas formas, como juego, creo que ya está bien. Nosotros nos vamos ya.

Si cuando habéis llegado se iban todos. Espera, no creo que tarden en irse.

El hombre bajito que había permanecido sentado, se puso de pie, pidiendo la atención de las dos mujeres.

Perdona Lucia, pero a los demás les ha dejado tocarla y yo no he tenido oportunidad.

Monica estuvo a punto de negarse, pero miro a su tía que con la expresión de su cara le dijo que accediera.

Venga, tócame. Dijo mi novia al tiempo que suspiraba con resignación.

No quiero que me vea mi mujer. (su mujer era la gordita que bailaba conmigo)

Si tu mujer está bailando.

Quédate ahí y nosotros nos sentamos. Le indico Monica a su tía

La tía Lucia se quedo de pie haciendo de pantalla. El bajito y mi novia se sentaron en el sofá, ella echo atrás hombros y brazos, dejando libre el busto para que pudiera ser palpado.

No se lo pensó un momento, al ver el campo abierto lanzo las manos ansiosas a las globos de mi prometida, al igual que a los demás le rebosaban y aunque pretendía abarcarlos, se sentía impotente ante tal volumen de carne. Así que, las chafo, las junto y comenzó a jugar con los pezones manipulándolos con suavidad, acariciándolos con las yemas de los dedos. Se estaba dando un buen banquete. Mientras Monica ponía cara de indiferencia, se dejaba manosear, por el hombrecito, de forma aturullada como un obseso. Ella sentada como una estatua inmóvil, receptiva, sus piernas juntas cerradas, en posición de defensa, sus melones cual torres, erguidas, su pezones atacados por los dedos invasores del hombrecillo, que no la miraba a la cara solo tenía ojos para las tetas, se deleitaba, no se creía lo que tenía entre las manos, giro la cabeza, para ver si veía a su mujer, miro a la cara de asco que tenia Monica y siguió palpándole los dos pezones como el que sintoniza una emisora de radio.

¿Me dejas chuparlos?

Ni hablar, tócalos cuanto quieras pero nada más.

Que tetazas.

¿Has acabado?

Los demás te han sobado el culo.

Venga. Dijo tras resoplar de nuevo.

Monica se levanto y se puso junto a su tía, que continuaba de muralla de espaldas al hombre bajito, ahora Monica volvía a estar de cara al salón, de lo que me di cuenta cuando los hombres que charlaban en el sofá volvieron la cabeza para mirar de nuevo sus pechos colgando, ante el comentario de uno de ellos "allí está la tetona". Monica les saludo con la mano, mientras su trasero había quedado delante de la cara del hombrecillo que procedía a manipularlo.

Este es un pesado.

Le comentaba a su tía en voz alta, mientras consentía que le manosearan el culo. El bajito seguro que lo oyó pero no le importo, continuo apretando el pompis hasta que Lucia invito a todos a comer algo.

Hay gente que las "mata callando" o mejor dicho que tienen "mucha cara", y el hombrecillo era uno de ellos, veréis porque lo digo.

La gordita, acalorada, dejo de bailar, se acerco a la mesa cogió uno de los canapés y sujetando la mano a la tía lucia se despidió de ella:

Nos vamos. Se nos ha hecho más tarde de lo previsto.

¿No te habrás molestado? Que va todo lo contrario ha sido muy divertido.

¿Y tú? Dijo refiriéndose a su marido. ¿Le has tocado a esa ya las tetas o vas a ser el único que no se la toque? Pareces tonto hijo mío.

Monica que hablaba conmigo en ese momento, volvió a resoplar. El bajito se acerco y no desaprovecho la oportunidad de volver a tocarlas. Esta vez una con cada mano, en forma de pinza, estuvo centrado en los melonazos, bajo la mano a muslos y culo, hasta que su mujer acabo de despedirse de los demás y lo volvió a llamar. Iba tan emocionado que se olvido decir adiós al resto de amigos.

Los otros tres reían ante el comportamiento de bajito mientras La música había parado, todos estábamos junto a la mesa y las manos estaban ocupadas en los canapés. Monica erguida, muy presumida con sus tetas al aire, su collar y los zapatos de tacón se veia muy erótica. Yo lo único que tenia erguido era mi polla ambos seguíamos siendo objeto de las miradas calenturientas y de todo tipo de comentarios cuando, sonó el timbre. Todos se pusieron nerviosos.

¿Quién será ahora? Dijo la tía Lucia

¿Qué hora es? Caray, debe ser mi hijo, que trae a los nietos, le dije que si no estábamos en casa estaríamos aquí. Salimos ya. No dejes que entre salimos enseguida. Dijo la rubia mientras se despedía de Monica con un par de beso, una suave caricia a sus pechos y un elogio a su joven cuerpo.

A la entrada de la casa había un pequeño recibidor, tan solo una puerta lo separaba del salón. Tía Lucia acudió a atender la llamada. Era el hijo de la rubia y el calvo que los buscaba un tanto enfadado. La tía Lucia lo entretuvo mientras sus padres se llevaban un buen regalo de despedida.

El calvo con un talante muy simpático, beso en la mejilla a Monica y aprovecho para volver a sobarla, hizo botar las tetas dándoles un golpe desde abajo y luego las junto. Bajo las manos por sus caderas hasta llegar a sus nalgas que apretó juntando su cuerpo para notar su voluptuoso pecho una vez más. Monica se dio cuenta de la erección bajo su pantalón y quiso que se fuera con un bien caliente. Se situó de espaldas, para que mover en círculos su culo sobre la entrepierna. El hombre alargo los brazos hasta tantear una vez más los turgentes y enormes senos que le sirvieron de punto de apoyo para atraerla hasta su paquete que restregó cuanto pudo hasta abrirle bien las nalgas e incrustarlo a fondo.

La rubia se despedía de todos, viendo la escena de su marido con mi novia, cuando llego a la cuñada, esta le comento si no se iba a despedir de mí, ambas se acercaron, la rubia me dio dos besos mientras sostenía mi poya, manejándola de arriba abajo. Yo aproveche ese momento para meterle mano, por todas partes para acabar en su entrepierna, la verdad que era la que estaba de mejor ver de todas. -Menuda guarra, pensé, seguro que se hubiera dejado follar.

Monica, por su parte, controlaba la situación y quiso calentarla algo mas, le dio dos besos de despedida al calvo que aprovechaba los últimos tocamientos de la parte superior y le pregunto.

¿Te ha gustado?

Estas muy buena.

¿Quieres follarme? Le decía al agarrarle el paquete.

Me encantaría, pero me tengo que ir, dijo de forma nerviosa, mi mujer está ahí esperando. Hasta luego

Cuando repitáis esto nos llamáis. Decía la rubia mientras levantaba la mano diciendo adiós.

Cuando se fueron, bajo la tensión, todos nos relajamos, nos acercamos a la mesa donde la tía había improvisado una frugal merienda. Monica dio por terminado el espectáculo, busco sus bragas y no las encontró, nunca lo supimos pero sus bragas desaparecieron, yo creo que en un descuido se las llevo el hombre bajito, pero el hecho es que no estaban. Su tía le indico con un gesto que se esperara a vestirse, pero le hizo solo caso a medias. Se coloco la camisa sin sujetador dejándola sin abotonar, así se sentía más protegida, pero permitiendo ver el lateral de sus ubres, algo que junto a sus tacones la hacía más erótica y atractiva, si cabe. Terminábamos de picar algo al tiempo que los cuñados comenzaban a despedirse, departiendo con los tíos, se volvían con frecuencia a mirarnos, la conversación estaba claro se refería a nosotros. Monica y yo seguimos junto a la mesa,

Estas cachondo, ¿verdad? Me dijo Monica

¿Y tú? Salgamos de aquí y echamos un polvo en el coche.

Si, vámonos, tengo ganas de polla.

Los cuñados se acercaron a nosotros, el cuñado se acerco a Monica, le dio dos besos y le abrió la camisa para volver a magrearle las tetas.

Ya está bien. Le dijo mi novia aburrida de tanto toqueteo. Creo que ya te has aprovechado bastante.

Tienes unas tetas preciosas. Deja que me despida de ellas como se merecen

Dijo esto mientras metía su cabeza en medio de ellas. Monica se rio. Parecía un autentico depredador, paso a lamerle el pezón, al tiempo que le sobaba el otro y le sujetaba le culo. Sus manos se desplazaban por todo el cuerpo de Monica, del trasero al busto, a los muslos, su lengua saltaba de un pecho a otro con agilidad para morder y chupar. Le dio un buen repaso antes de marcharse.

Mientras Monica era "requetesobada", La cuñada, también decía adiós a mi rabo, me lo empezó a menear, pasando a estar erecto en segundos. Se agacho delante de mí y se metió mi rabo en la boca. La muy guarra se lo tragaba todo, lo lamia de maravilla; y yo con lo caliente que estaba no iba a decir que no. Pero para mí desgracia solo fueron unos lametones, estuvo como unos segundo chupándomela y se levanto dejándome a medias y mas enrabado que un toro.

Qué rica. Pero será en otra ocasión.

Me vas a dejar así.

Me dio un beso, miro a su marido que continuaba aprovechándose de la permisividad de mi novia y le dijo "Deja a la chica. Ya se va bien sobada"

Por fin se despidieron y nos quedamos solo con sus tíos y dimos por acabado el espectáculo. Monica acudió a vestirse, se coloco el sujetador, la falda sin las bragas y mientras se ceñía la camisa, el tío que había salido del salón, volvió a entrar y se llevo una decepción al vernos vestidos.

Ya os habéis vestido, pero si yo no me he despedido de esas tetas tan maravillosas que tienes.

Ya está bien, tío.

Hija, estoy seguro que no tendré otra oportunidad.

Me haces sentirme como una puta

Bueno quizá será mejor que vayamos a la boda

Monica se volvió a abrir la camisa, mostrándole el sujetador, el tío le saco las domingas fuera sin quitar el cierre, se arrodillo delante de ella y se las metió en la boca como pudo, pasaba de una teta a otra con la lengua, le introdujo las manos bajo la falda para agarrarle el culo el cual palpaba mientras continuaba lamiéndole los pezones.

La tía y yo mirábamos el espectáculo, de pie a pocos metros de ella, cuando note que me bajaba la bragueta y sacaba mi polla para masturbarme.

Monica, se cerró la camisa, y puso punto final a la exhibición, estaba muy molesta con la última actuación del tío y más al ver como la tía le sacaba brillo a mi verga hasta soltar todo el semen.

Hubo pocos comentarios después. Monica y yo, con la ropa mal colocada montamos en el coche, y casi sin decirnos nada paramos en un lugar oscuro donde echamos un estupendo polvo. Me corrí dos veces dentro de ella sin condón. Aun lo recuerdo como uno de los mejores polvos que he echado en mi vida.

Que os hayáis creído o no el relato, no es importante, valorarlo como una historia real o imaginaria, es cosa de cada uno. Lo que por favor me gustaría es saber que os ha parecido, en especial lo relativo al comportamiento de los personajes participantes.
Desnuda y manoseada por maduros 10 años después, esta vez también follada.
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Hace tres años compramos dos pisos en una urbanización nueva de Valencia, con el objetivo de especular. Todo fue bien con uno de ellos al que sacamos un excelente beneficio. Pero el otro seguía ahí, sin posibilidad de venta; y el pago de su hipoteca se había convertido en una lastra para la economía familiar. Seguro que a más de uno os suena esta historia.

Todo esto unido a que mi mujer, Monica, había dejado de trabajar después de tener al segundo niño y mi trabajo de ingeniero consultor se había reducido mucho o más bien todo. Nos hizo estar en una situación un tanto apuraba. Urgía venderlo.

Por suerte, las cosas tomaron otro rumbo cuando la abuela de mi mujer, enfermo y sus tíos de Tarragona, vinieron a pasar largas temporadas a Valencia.

Hartos de hospedarse en hoteles y animados por mis suegros, se interesaron por el piso. Para ellos no suponía ningún problema realizar la inversión, tienen dinero de sobra y pueden permitírsela.

Así que después de tiempo de hablar con ellos nos volvimos a encontrar. Resulto confuso volver a verlos, desde que ocurrió lo que os narre en "Desnuda frente a hombres maduros" http://www.todorelatos.com/relato/66450/ no habíamos tenido mucho relación, salvo los superficiales encuentros familiares en bodas y comuniones.

Para los que no lo hayáis leído os comentare que, hace die años fuimos a visitar a los tíos de Monica para entregarles la invitación de boda. Nos encontramos que estaban reunidos con unos amigos y disfrutaban de una agradable sobremesa. No sé cómo, con palabras, retos, la presión de su tía y, por supuesto nuestro consentimiento, hizo que acabáramos paseando desnudos por la casa, exhibiéndonos y dejándonos manosear. Nosotros lucimos palmito, ellos disfrutaron de unas estupendas vistas y palparon nuestras jóvenes cuerpos y todo quedo ahí. No lo pasamos mal, fue una experiencia más. Nosotros no es que estuviéramos avergonzados, pero siempre queda algo de remordimiento y más siendo la anfitriona, la tía Lucia, hermana de mi suegro.

En las escasas ocasiones que nos volvimos a encontrar con los tíos, nunca llegamos a sacar el tema, fue como si nunca hubiera pasado. Sin embargo para la tía y los amigos, que durante este tiempo continuaban reuniéndose el primer fin de semana de cada mes, era un tema de conversación agradable y recurrente, objeto de risas, satisfacciones, gozo y múltiples comentarios subidos de tono.

Ya os podéis imaginar como sigue la historia. Decidieron comprarnos el piso, lo que nos dio una gran alegría, así que el tío, conocedor de nuestra situación financiera y hábil en las negociaciones, muy sutilmente, condiciono la compra a repetir la escena de hace 10 años. Volver a DESNUDARNOS DELANTE DE SUS AMIGOS.

No nos podríamos imaginar que lo propusiera, no salíamos de nuestro asombro, pensamos que eso estaba olvidado y os aseguro que para nada me apetecía y a Monica menos que a mí, volver a ser sobada por esos vejestorios. Pero había que decidirse y nuestro apuro económico era mayor que nuestra dignidad; nos auto convencimos, ¡Qué más da! Ya lo hicimos una vez, ¿no? Llamamos al tío y cerramos el trato. Un problema menos.

Era el momento de ir a celebrarlo, nos habíamos quitado un peso de encima y queríamos tomarlo con filosofía. Reserve en nuestro restaurante favorito, mandamos a los niños a casa de mis padres y salimos a disfrutar de una buena cena. Inevitablemente el tema de conversación fue la clausula de venta. Especulábamos en tono de humor, sobre como seria la PORNO-VISITA, que así la llamamos y como nos comportaríamos desnudos, de nuevo, junto a los tíos y sus amigos. El buen humor con que lo tomábamos, se agrio cuando recibimos la llamada de su tía.

Nos concreto el día, la hora, indicó la excusa que pondríamos de estar alli, muy ocurrente, por cierto. Nos dijo que estarían los mismos amigos, pero no sabrían nada de nuestra visita, debíamos comportarnos con naturalidad y soportar cualquier comentario, sin rodeos debíamos desnudarnos, aprovechando cualquier comentario, con rapidez y mostrándonos dispuestos a que nos abordaran. Recordad, nos remarco, la idea es que os gusto tanto la otra vez que queréis repetirlo, no pongáis caras de desagrado. Pronto en pelotas, y a partir de ahí, lo que dios quiera. Pero por favor, y lo repitió varias veces, que no se note que está preparado, tiene que parecer que sois vosotros los que os ofrecéis.

Esta todo claro ¿verdad?
Si. Está claro. Tranquila. Le respondió Monica.
No metáis la pata, dar la sensación que sois una cachondos. Que os gusta que os metan mano. Y tu especialmente muéstrate como una puta.
Tranquila, tía.
Otra cosa. Si hubiera que chupar alguna polla, se chupa y listo. Enfatizo de forma tajante. ¡SI TE LA TIENEN QUE METER QUE TE LA METAN! y tu marido que de la talla y no se raje. Concluyo imperativamente sin dejarle decir nada más y colgando el teléfono.
Nos dejo de piedra y nos hizo plantearnos el asistir al encuentro. Lo de desnudarnos no es que nos apeteciera demasiado, pero lo de follarnos a esos abuelo, eso sí que no. Al día siguiente, Monica llamo a su tía para explicárselo, pero no quiso atender a razones y le respondió con un frio "tu veras lo que haces".

Después de pensado y "repensado" nos echamos para adelante, ese domingo agarramos la moto y nos fuimos a Tarragona, unas dos horas y media de carretera. Comimos, repasamos el guion y esperamos que nos llamara.

Mientras, como cada primer domingo de mes la reunión había comenzado, tomaban café y pasaban la tarde entre buenas tertulias y algún juego de mesa (como en la historia anterior no les he puesto nombres a los personajes, los llamare por una de sus características para evitar confusiones) las cuatro parejas, los tíos, los cuñados, el calvo y la rubia, la gorda y el bajito, toda una jungla de personajes de más de 60 añitos. La tía muy hábilmente promovió la conversación de viejas anécdotas comunes de los años que se conocían, los días de playa, aquellas comidas juntos, viajes, etc; hasta intervenir para calentar la reunion

Lo mejor fue el día que hicimos que se desnudara mi sobrina. Le replico tía Lucia.
Te doy la razón. Como los enredamos. Cuando de pronto vi que se desnudaba no me lo creía. Estaba muy buena. Intervino el bajito.
Y cuando vimos que se dejaba meter mano. Tenias unas domingas enromes.
Y el novio ¿Qué? Vaya hombretón. Replico exaltada la gordita.
Mira que te gusta recordarlo. ¿Cómo se llamaba? Se le ponía tiesa cuando se la tocabas. Reía al decirlo la rubia.
Estaba macizo. Quien lo cogiera. ¿Hace mucho que no los ves?
La verdad es que no tenemos mucha relación, mi cuñada nunca me ha tragado y no nos vemos mucho con esa rama de la familia. Aunque con la enfermedad de mi madre estamos yendo más a Valencia y me los encontré allí, la semana pasada. Les informo la tía Lucia. Sé que tuvieron dos niños. Y él tiene una oficina de Ingeniería o algo así.
¿Has vuelto a hablar con ellos de lo que paso?
¡Qué va! Nunca. Ni palabra.
Eran un poco tontitos, ¿Qué necesidad tenían de quedarse desnudos y dejarse manosear?
Si no supiera que es tu sobrina, pensaría que lo montasteis. Dijo el cuñado.
Montarlo, no, pero provocarlo un poquito sí. Presumió la tía.
De todas formas, ella era una golfa; se desnudo porque le gustaba lucirse.
Seria todo lo golfa que quieras pero os dejo con las ganas de follarosla. Teníais todos una cara de pervertidos mientras la sobabais.
Hombre, hubiera estado bien. Te acuerdas que delantera tenía la muchacha. ¿Qué talla seria?
Por lo menos una 100, o mas.
Yo creo que mas. Yo he gastado una 90 siempre y ahí había mas cantidad, no te extrañe que fuera una 110 ó 120.
La verdad es que eran enormes. Me hubiera gustado chuparle los pezones. Dijo el bajito. No me dejo la muy guarra.
Le estabas tocando las TETAS y se reía. Era un poco puta.
Ya vale que es mi sobrina.
Yo me puse las botas. Le metí mano hasta el hígado.
Tú y todos. Quien no iba a hacerlo. ¿Te acuerdas del pedazo de pandero? No te cabía en la mano.
Deberíamos habérnosla follado.
Llevas años diciendo lo mismo. Dijo la cuñada. Y nosotras al novio, no te digo.
Te hubiera defraudado. A las que les gusta exhibirse se lo montan fatal en la cama. Dijo la gordita.
Entonces se hubiera enterado de lo que es un hombre. Te imaginas dándole todos a la vez.
No tiene tantos agujeros. Reían mientras lo imaginaban.
Yo la hubiera metido en medio de esas tetas. Contigo nunca he podido. Dijo el calvo dirigiéndose a su mujer.
Como sois los hombres con lo de las tetas. No se hace mejor el amor por tenerlas grandes.
Estoy segura que no la tenéis como la tenía el novio de la nena. Añadió la cuñada.
Teníamos que habérnosla follado. Volvió a repetir el cuñado, provocando una estruendosa carcajada en los presentes.
Mientras tenía lugar esta conversación nosotros buscábamos la dirección exacta intentando no retrasarnos más. Estábamos nerviosos, lo sentíamos en nuestros estómagos, respiramos profundo. No sabíamos lo que iba a pasar, quizá se podrían cachondos y habría que hacerles alguna mamada o me tocaba comerle el coño a alguna vieja. Esperemos que no llegue a mas, de todas formas a los abuelos no se les empina. Nos agarramos las manos, no dimos un suave beso en los labios y tocamos el timbre.

La tía Lucia pidió a la cuñada que atendiera la puerta; al abrir y vernos en el quicio, puso cara de asombro y casi sin saludarnos, entro corriendo al salón a decírselo al resto de amigos. Los anfitriones habían conseguido guardar el secreto, por lo que nuestra visita resulto impactante. Nadie encontrarnos de nuevo, tras tantos años.

¡Mirad quien ha venido!
Se levantaron sorprendidos al vernos y acudieron a saludarnos cordialmente, le entregamos una carpeta a la tía Lucia y nos ofrecieron tomar algo. Monica se saco la cazadora mostrando una camiseta de licra que hacía descarada y lasciva su buena delantera. Los ojos de los tertulianos se centraban descaradamente en ese punto

Las únicas dos veces que he venido a esta casa os he encontrado aquí. Les advertí.
Estábamos hablando hace un momento de vosotros. Dijo la cuñada
Qué vergüenza dijo Monica con cara de niña buena, pensé que nunca iba a volver a veros. La última vez que hablamos estaba completamente desnuda.
No te preocupes mujer. De eso hace ya mucho. No hay por qué avergonzarse. Es agua pasada. Explico el calvo en tono cariñoso.
Hombre, interrumpió el tío, las cosas han cambiado y también los cuerpos.
¿Lo dices por mi tío? Pregunto Monica
No, mujer, lo digo por nosotros.
Tú has ganado algo de peso, ¿verdad? Arguyo la cuñada, con clara mala intención, refiriéndose a mi mujer.
Pues yo me sigo manteniendo igual. Corte de raíz la conversación y me prepare para que empezara el espectáculo.
En algo habrás cambiado.
¿Quieres comprobarlo tú misma?
Me quede en calzoncillos en un santiamén, por cierto unos bóxer preciosos, que me duraron unos segundos. Saque mi verga. Ya estaba desnudo delante del personal. Unos reían y otros ponían cara de sorpresa, no se lo creían.

¿Hacéis esto en todas las casas a las que vais?
Voy a pensar que os gusta
Vosotros nos tratasteis bien. ¿Por qué no otra vez? Si no os gusta me visto
No hombre, no, así estas muy bien. Dijo la tía
A las 8 y media tenemos que estar en Valencia, así que nos tenéis dos horas para rememorar viejos tiempos.
Pero ¿y tú?, le dijo la tía a Monica ¿no te apetece?
Bueno, dijo con carita inocente, pero ya no soy la misma de antes.
Monica se saco la camiseta dejando ver el enorme sostén talla G aguantando sus redondos y enormes pechos, el vientre liso lo había cambiado por unas prominentes carnes a modo de flotador. Se quito los zapatos de tacón, los pantalones y las bragas al mismo tiempo, quedándose solo con el sujetador. Su barriga colgaba por encima de una cuidada fila de vello púbico encerrada entre sus rellenos muslos que mantenía juntos.

Les sonrió haciéndose la interesante, se echo las manos a la espalda, soltó el enganche y se quito el sujetador poniendo delante sus brazos sin descubrir todavía su busto. Los hombres se impacientaban, volvió a mirar al publico uno por uno, forzó una carcajada falsa, quito un brazo y luego el otro. Sus enormes ubres rebotaron sobre su barriga, quedando colgantes a la altura del vientre. Los hombres quedaron un tanto decepcionados al verla desnuda, no eran los pechos y vientre firmes que recordaban. Las mujeres murmuraron sobre los michelines que ahora lucia mi esposa. Pero aun así está muy potente y deseable, con esas cantaros colgando y ese culo respingón.

Hemos dejado de ser los jovencitos de carnes turgentes que se exhibían por las playas nudistas del mediterráneo. Pero, todavía estamos de buen ver, yo en mis casi 38 años y Monica con 35 primaveras, mas ella que yo le molestaba lo que podían pensar pues había cogido algunos kilos y su cuerpo había cambiado después de dos partos y eso lo paga la figura. Yo más o menos me mantengo en forma, no con los abdominales de antaño pero con buena pinta.

A pesar de los comentarios sobre su figura, Monica dio una vuelta completa, para recoger sus zapatos de tacón y agacharse para colocárselos poniendo su culo en pompa, para satisfacción de los mirones.

Vamos a ponernos las botas, pensaron los hombres, mientras las señoras satisfechas de que Monica no fuera la jovencita de hace años, me manoseaban el culo y la verga, y me separaban de mi mujer, sugiriéndome un baile en una zona alejada del centro del salón.

Monica se quedo sola e indefensa. Vaya papeleta, pensó, sin ninguna prenda delante de ellos, enseñándoles sus intimidades, sus domingas le pesaban. Se dejara sobar, no pondrá trabas, todo por un fin, incluso podrá disfrutar si se relaja, respiro profundamente y espero a que dieran el paso.

El grupo de hombres permanecía a unos metros unos sentados, otros de pie. Habían visto como se desvestía, y ahora sin reaccionar la observaban desnuda.

Monica permaneció de pie junto a la mesa,, unos minutos, notando los ojos de los hombres, sobre su piel, durante un momento se sintió como un maniquí, indecisa, sin saber cómo reaccionar. Expuesta, con los pechos colgando hasta el ombligo, tímida al notarse con sus vergüenzas al descubierto, con ese mondongo de barriga, que la afeaba, cruzo las piernas y tapo su pubis con las manos.

El tío atendía una llamada en el móvil, y le hizo una señal para que se acercara. De manera muy sensual sobre sus zapatos de tacón, se acerco al grupo de jubilados, que observaban boquiabiertos el bambolear de sus peras en cada uno de sus pasos. Monica los percibía como una jauría. Pero no era así, los señores no veían una mujer así desde hace tiempo, además, algo que no ocurría a menudo, tenían el consentimiento y la aprobación de sus respectivas esposas para hacer lo que quisieran, no podían desaprovecharlo.

Al pasar junto al cuñado, noto como la sujeto por la cintura con la derecha y llevo la izquierda a una de sus tetas, mientras la otra mano la deslizaba por la espalda para entretenerse en tocarle el culo, siguió examinando delantera y trasero hasta que llegaron el resto, el calvo, frente a ellos se ocupaba de sostener el seno que quedaba libre, el bajito busco su puesto en la nalga pellizcándola hasta el muslo donde pudo encontrar un sitio para restregar su paquete. Mientras, mi amada esposa, rígida, apabullada; intentaba permanecer tranquila. Sonrió y les pregunto.

¿Os gusta? Ya no estoy como antes. ¿verdad?
Esta más rellenita. Alguien dijo entre carcajadas
Pero sigues teniendo unas bufas enormes.
¡Joder! Yo creo que más grandes. Qué barbaridad. Dijo el cuñado mientras agarraba una de ellas con dos manos
El culo lo tienes más blandito dijo el bajito enganchado como un perro a su muslo mientras le daba unas palmadas para verificarlo
Prosiguieron disfrutando de ella, intercambiando manos entre sus pechos, culo, muslos y entrepierna, sin dejarla ni respirar, como buitres devorando una presa, restregando sus partes en cualquier trozo de su cuerpo, pero sin ansiedad, lenta y sosegadamente, le apretaban las domingas, pasaban a los muslos o al culo, se intercambiaban entre ellos buscando sus espacios, había momentos que dos de ellos se adueñaban del pecho sin molestarse, estrujándolo por arriba y por abajo. Ella notaba las manos arrugadas manoseando su piel, se notaba sucia, como si su abuelo la estuviera toqueteando.

Llego un momento en que se cansaron de sobarla y querían mas, por propia iniciativa el cuñado fue le primero en chuparle un pezón, el bajito hizo suya la iniciativa y se engancho a la otra.- ¡Uy! Suspiro ella. Mientras los dos como lechoncitos agarrados a las mamas las devoraban, el calvo se situó detrás de ella, le besaba el cuello y apretaba el paquete en medio del culo, notándolo blando y suave, al ver que su disposición superaba los meros tocamientos y ella respondía a los lametones con gestos de gozo, el calvo deslizo la mano hacia la entrepierna, donde encontró la entrada de su coño con el que empezó muy suavemente a juguetear. Habían cruzado la frontera, el cuñado se dirigió a sus labios metiéndole la lengua en la boca, le dirigió la mano al pene y forzó a Monica a masturbarlo. Estaba atosigada, Tenia dos tíos chupándole las peras y uno restregándose en su culo con un bulto que empezaba a estar duro, la saliva en el cuello, unos dedos en su coño y una polla en la mano. Nunca había estado en una situación parecida.

Mientras la cuñada se había sentado en una silla y me hacia una felación de la cuñada, mientras la tía me acariciaba los pezones, las otras dos reían como cotorras. La verdad es que nunca me la había chupado un vieja, pero la mujer no lo hacía nada mal y me estaba poniendo hecho un toro, notaba como mi polla crecía en su boca. De pronto, paro y me señalo la mesa. La tía se había bajado las bragas y me esperaba con las piernas abiertas, las demás me hicieron meter la cabeza para comérselo. Eso si que me dio asco. Allí estaba comiéndole el coño a la tía de mi mujer. Hasta que oí al cuñado la frase que me temía.

Ya está bien. Ya te hemos tocado bastante carne. Vamos a follarte y voy a ser el primero. Dijo el cuñado con la polla erecta.
Pero que dices. Si quieres te hago una paja en las tetas o te la chupo.
Eso si quieres a estos. Pero yo te voy a follar. Apóyate aquí.
No creo que hayáis venido solo a que os miremos. Dijo el tío.
De pronto, el cuñado se situó detrás de Monica apartando al calvo que todavía se restregaba. La hizo apoyarse en el respaldo del sofá y forzando, se la metió por detrás. El busto le colgaba voluptuoso, enrome, rebosante, bamboleabanose en cada embestida. El bajito se ocupo de agarrarlas y continuar chafándolas y chupándolas. El cuñado se retiro para correrse en toda la raja del culo.

Ahora si que me he quedado a gusto. Estaba ya harto de tanta tocar teta.
El ver como el cuñado penetraba a mi mujer me puso cachondo y sobre la mesa di cuenta de la tía que jadeaba como una loca. Luego fue el turno de la cuñada que me pidió que la cogiera en brazos y la follara, menos mas que no solo se quito la parte de abajo, no hubiera soportado verla totalmente desnuda, como no pesaba mucho, pude manejarla a mi antojo, hasta correrme dentro de ella, como me había pedido, era una autentica guarra.

Monica se sintió más aliviada, cuando su tío se acerco a ella, presintió que iba a acabar por fin. Pero estaba equivocada, la saco del tumulto, dirigiéndola al sofá, aprovechando para darle una palmada en el culo y sobarle bien la delantera.

¡Qué buena estas! Sobrina
Con brusquedad la hizo sentarse en el centro del sofá, sus pechos se desparramaron hacia los lados de su cuerpo. Caídos, le llegaban al vientre, pero eran enormes, realmente enormes; sus pezones rosados en un principio diminutos se habían transformado en una gran aureola. Qué más da si colgaban como cantaros.

Tranquila yo no quiero follarte pero me apetece correrme en esos melonazos.
El calvo estaba esperando con los pantalones fuera, se sentó encima de Monica introduciendo su blando pene entre sus pechos. Monica, con cara seria de resignación, se las apretó para que no se escapara, el sesentón empezó a moverse buscando el máximo placer, sus comentarios refiriéndose al tamaño de las tetas que se estaba follando y su satisfacción eran mayores que su erección que no acababa de llegar. El bajito a la derecha de ella le palpaba los muslos y el coño. Excitada, apretó mas las tetas y empezó a gemir, eso provoco una buena erección en quien cabalgaba sobre su pecho, que buscaba acabarse sobre ella, que en poco noto el caliente chorro de esperma sobre su canalillo, el hombre no se retiro, se quedo unos segundos con la polla flácida entre ellas.

Yo, no tenia descanso, mientras me reponía, me acerque a la rubia, la señora, busco mis labios y me beso e hizo que pusiera las manos en sus nalgas, de repente paro y me hizo arrodillarme delante de la gordita que estaba sentada en una silla con la falda levantada y sin bragas. Lo peor que me podía pasar. Casi no podía abrirme paso entre tanta carne. Asi que tome la iniciativa, me levante, la volví de espaldas. Y se me ocurrió decir.

Te voy a follar como te mereces, puta.
Cause una gran carcajada entre las mujeres. La gordita se asusto, pero puso el culo en pompa, y aun así no fue fácil acertar. Pero allí estaba dándole por detrás a una gorda de 60 años. Con un culo que parecía una plaza de toros. La mujer no recibía una buena verga desde hacia tiempo, y el oírla me hacia embestirla con más fuerza, causando un gran estruendo cada vez que me pelvis golpeaba sus celulíticas carnes. Desde mi posición busque a Monica a la que todavía le rebosaba el semen del calvo cuando el bajito La tumbo sobre las rodillas del tío, abrió las piernas se situó encima de ella y le metió la blanda picha como pudo.

El tío, aprovechaba y le metía los dedos por la boca, le agarraba en toda su amplitud los redondos senos, mientras contemplaba al bajito como loco metiendo y sacando, ensimismado el movimiento de los senos que se desplazaban como flanes. Se canso de montarla y con malas palabras, le dijo que se pusiera encima de el, Monica se sentó sobre su verga y comenzó a cabalgarlo, sus domingas se desplazaban al compas y el cuñado las sostenía y se las metía en la boca, el bajito y el tío se había quedado fuera de la escena y esperaban deseosos a que concluyera, para participar. El tío desesperado, le acerco la polla a la boca, pero Monica la rehusó, sin embargo no pudo evitar que por detrás el bajito le mordiera los pezones mientras la follaba, pero prosiguió moviéndose encima hasta notar como la regaba en su interior.

Los había satisfecho a todos, aunque estaba cachonda y notaba que a su chocho le apetecía seguir follando. La rubia que pasaba por ahí le dijo:

Pero que puta eres hija. Con lo guapa y joven que eres. ¿Cómo puede gustarte follar con esos viejos? Le dijo la rubia que pasaba a su lado.
Deja a la chica, ella sabe lo que es calidad. Le replico el tío.
No te irás a follar a tu sobrina ¿verdad? Una cosa en meterle mano y otra follartela. Es incesto.
¿Por qué no la pones de espaldas? Así no le ves la cara. Será como joder a otra. Incluso puedes imaginarte que es tu mujer. Rieron todos
No es mala idea. Date la vuelta, guapa. Voy a pensar que eres. ¿Cómo se llama la actriz de la película de otro día?
¿la de miedo? Megan Fox
Pues eso me voy a follar a Megan Fox
Eso quisiera ella ser Megan Fox, esta tiene más tetas y mas michelines.
Que yo cuente tiene dos, igual que la otra.
Pero abultan por cuatro.
O por ocho de las de mi mujer dijo el cuñado.
Apoya ahí los brazos.
¡Joder! vaya pandero. Te puedes perder ahí.
¿Por qué no se la metes por el culo? Así no podrá decir que te has follado a tu sobrina. Dirás que le diste por culo.
Por el culo no me apetece. Añadió Mónica
Después de lo que llevas recibido, que más te da.
Tengo que tenerlo relajado y excitado.
Dice la muy guarra que no está excitada, entonces ¿Qué necesitas para excitarte?
¡Tía! Llamo Monica.
Dime cariño.
Diles que por el culo no.
Lo que tú quieras. Nadie va hacer lo que tú no quieras. Pero tu veras lo que pasa después.
Una estruendosa carcajada de los otros tres apago el suspiro de mi mujer. Podría tolerar que su tío la hubiese sobado e incluso masturbado, pero tener dentro al marido de de la hermana de su padre, con el que había jugado de pequeña y le había regalado tantas cosas.

Ella se situó a cuatro patas sobre el sofá, el resto la contemplaban mientras, el tío se desvestía con rapidez, mirando con deseo el gran trasero y los melones suspendidos. Le quito los zapatos de tacón y comenzó a penetrarla por detrás, con movimientos lentos, los amigos le aplaudían y lo animaban, tratando de puta, zorra, guarra a Monica, haciendo referencia a su gran culo que estaba siendo violado por su propio tío, a sus gruesas tetas colgantes y a su barriga de gorda. Pronto sus domingas tomaron un movimiento pendular, provocado por las embestidas, el calvo se agarro a ellas, pellizcándolas, retorciendo el pezón y clavando los dedos.

Como me ponen estas tetas.
Como habréis comprobado es una historia ficticia. Y está dedicada a todos los que me pedisteis que hiciera una segunda parte, incluso alguno me invito a que la llevara a la práctica. Me quedo aquí, no sé cómo rematarla, o quizá no quiero imaginar la vergüenza que pasaríamos al vestirnos y largarnos de allí.
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Mostrándonos en un hotel como regalo de los huespedes
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La verdad que nuestra vida sexual dejaba mucho que desear, ya llevábamos algunos años casados, dos niños, comenzaba a ser aburrida y rutinaria. Después de nuestra experiencia en “desnuda y manoseada por hombres maduros y también follada” donde nos ofrecimos a un grupo de hombres y mujeres maduros que hicieron lo que quisieron con nosotros. La experiencia de sentirnos desnudos delante de otros, y mantener relaciones con ellos nos había gustado mucho. Hablamos mucho en el hastió de nuestros coitos matrimoniales de volver a repetir lo de ofrecernos a otros como pareja.
Propusimos varias ideas, ir a clubs de intercambio, lo hicimos, pero era todo, como muy directo, la gente iba a lo que iba, otra fue hacerlo con los vecinos, pero no, que iban a pensar, a fin de cuentas luego tendríamos que vernos con frecuencia y además no valían mucho la pena. A Mónica se le ocurrió elegir un edificio y ofrecernos a cualquier vecino, pero eso era algo inusual, seguro que podrían pensar que vamos a robar o cualquier otra cosa.
Pero fue en un fin de semana que pasamos en un hotel fuera de casa donde se nos ocurrió, algo excitante y divertido.
- Y si nos ofrecemos a una de las habitaciones, nos presentamos como servicio de habitaciones, les hacemos un striptease y nos ofrecemos a practicar sexo con ellos.
- No es mala idea me dijo ella.
- Podríamos elegir una habitación al azahar. Y decir que alguien les ha pagado un striptease. Y luego según veamos la situación y el tipo de personas no lo montamos.
- Me gusta. Sera divertido. Si no nos gusta nos vamos.
Solo teníamos que atar unos cuantos cabos mas, que no quedara nada suelto, si era una familia, si no nos gustaba o nos daba mala espina, por supuesto no haríamos nada y diríamos que fue un error, cancelábamos la operación y a otra puerta, incluso llegamos a crear un código propio para entendernos en estos casos.
Nos apañamos unos trajes de camareros, un equipo de música portátil, adaptamos la ropa para quitárnosla rápidamente y elegimos el primer hotel. Uno en la costa. Un cinco estrellas, que conocía durante uno de mis viajes a Gerona.
En aquel hotel pasaban una semana de vacaciones Nacho y Sara llevaban unos días fantásticos, playa, discoteca, buenas comidas, nuevos amigos, y buenos ratos de sexo en pareja. Eran una pareja dinámica, sin tapujos
Para nada creo que se imaginaran lo que les iba a pasar, la oportunidad que iban a tener.
Serian poco mas de las cuatro de la tarde cuando Mónica y yo tomábamos asaltábamos el mini bar de nuestra habitación y hacíamos el sorteo de la habitación. Salió la 106. Respiramos profundo, agarramos el ascensor y nos plantamos en la puerta.
Estábamos impacientes, algo nerviosos. Deseosos de entrar en la habitación y ver cómo nos recibirían. Algo giraba en mi estomago y he de reconocer que estaba muy cachondo y Mónica igual que yo.
La pareja acababa de ducharse y estaban tumbados en la cama haciendo zapping, el estaba desnudo y ella con una de las camisetas de su novio. Llamamos a la puerta. Antes de abrir la puerta Nacho se puso un albornoz del hotel.
- ¿Quién?
- Servicio habitaciones. Nacho abrió.
- ¿Podemos pasar?
- Adelante
Nacho quedo sorprendido ante nuestra entrada de la pareja, pero nos vio tan decididos que nos admitió en la habitación.
- ¿Quiénes sois? No hemos pedido nada. Pregunto Sara.
- Venimos de parte de unos amigos vuestros para haceros un corto baile.
- ¿De quién?
- Dicen que lo sabríais en cuanto lo hiciéramos.
La pareja estaba perpleja, pero dejaron hacer. Colocamos un CD, y en cuanto sonó la música, comenzamos el striptease.
Mónica bailaba al compas de la música, como lo teníamos preparado, primero se despojo de la camisa blanca, lanzándola hacia atrás, dejando ver su gran sujetador negro con transparencias, el volumen de sus pechos había llamado la atención de la pareja presente que comentaba su descomunal tamaño.
El espectáculo había comenzado bien, la pareja sentada sobre la cama sonreía y cuchicheaban entre ellos al oído, nos fuimos creciendo, Mónica me quito la camisa y se restregó sobre mi muslo se giro y en un gesto rápido se desabrocho el sostén cubriéndose los pechos con los brazos, luego yo, desde atrás se los tape mientras ella se quitaba la falda, en cuanto lo hubo hecho le retire las manos de delante dejando ver sus enormes ubres que cayeron hasta el comienzo de su vientre. Ella se volvió dejando ver sus nalgas al público y me quito los pantalones, que venían preparados para salir rápido. Aprovecho para volver a restregarse, se arrodillo, simulando una felación y me bajo el bóxer, tenía su cabeza delante de mis genitales y la pareja no podía verlos. Se movió hacia un lado, dejando ver mi depilada entrepierna, sus pechos se balancearon en un erótico contoneo. La temperatura subía en la habitación y más aun cuando Mónica formo un Angulo de noventa grados y yo me situé detrás, las enormes tetas le colgaban como macetas y desde la retaguardia le baje el tanga quedando su pubis sin pelo alguno al aire.
Ya estábamos desnudos, delante de extraños, los nervios nos recorrían el cuerpo, ¿Que pasaría ahora?, ¿Tendríamos sexo? Realmente, era lo que nos apetecía. Continuamos bailando y poniendo posturas eróticas hasta que acabo la música.
La pareja que los contemplaba aplaudió y grito de forma muy jovial y distendida, como si estuvieran acostumbrados, nos agradecieron la distracción.
- ¿Os ha gustado?
- Muy bien.
- Esta es la primera parte. Ahora si necesitáis algo más, estamos a vuestra disposición. Les dije yo de manera muy correcta, como si estuviera también incluido en el espectáculo.
Monica se acerco a Nacho insinuante, mientras yo me aproxime a Sara. La verdad no era mi tipo pero la chica estaba muy bien, delgada, de largas piernas, de pequeños pero firmes. Nacho al ver a mi mujer aproximarse se sentó en la cama para recibirla, acometiendo sus esplendorosas tetas, lo que más llamaba la atención en ella, se las agarro, sobándoselas y chupándoselas con naturalidad, sin siquiera pedir la autorización de su novia que le susurro al oído - ¿te apetece follarte a la tetona? -
- Por mi si. ¿Y tú a ese?
- Hagamos una cosa, primero nos follamos a ella y luego nos follamos a él. Continuo en tono bajo junto a su oreja.
- Eres una guarra. Me parece bien. Va a ser divertido, le dijo tras darle un besito en los labios.
- Quédate allí sentado. Ya te tocara después, me dijo a mi
Hicieron situarse a Mónica en el centro de la cama, Nacho comenzó a disfrutar de las grandes tetas, manoseándolas, mientras Sara jugueteaba con el dedo entre las piernas de mi mujer.
- ¿Te gustan sus tetas?
- Son muy grandes. Nunca había vistos una así en directo.
- Pero ¿no tuviste una novia de tetas grandes?
- Si, pero no como estas. Mira, si no me caben en la mano
Los vimos tan dispuestos que nos asustamos. Parecía que tenían claro lo que querían e iban a aprovechar la situación.
Sara metió la cabeza entre las piernas de Monica y Nacho intercalaba los manoseos con chupetones en el pezón hasta que noto su polla deseosa de entrar en juego y la coloco en la boca de mi esposa que jadeaba por los dulces lametones de la chica en su clítoris.
Yo tenía ganas de entrar en acción pero ellos lo tenían claro y me volvieron a repetir que me quedara quieto. Después de que Mónica estuviera cachonda. Nacho la monto de frente metiendo su polla sin piedad hasta el fondo.
- ¿Te gusta guarrilla? Tiene una buena polla ¿verdad? Le dijo Sara mientras abría las piernas sobre su cara.
A Mónica no le quedo otra opción que chuparle la vulva a Sara, era la primera vez que tenía un coño es su boca y estaba recibiendo la embestida de un tío al que acababa de conocer.
- Chúpame el culo.
Le dijo Sara a Mónica mientras se daba la vuelta y se ponía cara a su novio que continuaba metiéndola y sacándola entre los muslos de mi mujer. Ambos se besaban y sonreían, con naturalidad.
Estuvieron un rato así hasta que Nacho se corrió dentro de mi mujer. Sara le apeteció que la penetraran, entonces me llamaron a mí que estaba que reventaba de verlos follar. Sara de puso de culo y me pidió que le hiciera un anal. – Estupendo, pensé. Su culito era pequeño y estrecho, nada que ver con el culazo de mi mujer.
- ¿Cómo vas? Le dijo a su novio
- Enseguida estoy.
Se saco el condón y le ofreció la polla con restos de semen a Mónica que la recibió con asco.
- Chúpala, vamos.
Mónica intento escaparse, no le apetecía mamar el pene de Nacho con restos de semen; le ofreció las tetas envolviendo entre ellas y moviéndolas de arriba abajo.
- Bien, no es mala idea.
Continuamos enganchados yo en el culo de Sara que gemía como una posesa, nunca imagine que le gustara tanto por el año, y Nacho, cuya polla había crecido entre las tetas de Mónica, había pasado esta vez a metérsela en la boca, la agarraba de la cabeza, en toda regla se la estaba follando por la boca, a Mónica le incomodaba, además no dejaba de insultarla, con todo tipo de tacos, guarra, puta, zorra y otros que yo nunca había oído.
Sara lo llamo, quería estar penetrada por los dos a la vez, esa si que era una autentica zorra. Nacho se tumbo, ella se puso encima para ser penetrada por la vagina y yo la enculaba por detrás, la verdad que un poco incomodo, pero como nunca había estado en una situación así era extraordinario para mí. Nunca hubiera esperado esto.
Nacho llamo a Mónica para que se acercara y poder tocarle las tetas, ella lo hizo y las puso a su disposición, también las agarro Sara, que no entiendo como podía mantener el equilibrio y estar ocupada con tres personas al mismo tiempo.
Todo iba a acabar asi, los dos nos corrimos dentro de Sara que disfrutaba como una leona, -vaya puton, pensé. Yo en su culo, nunca lo había hecho en un culo tan perfecto, fue una experiencia única. Nacho hizo que mi mujer le limpiara las últimas gotas de semen con la boca y luego bajo para frotarse con sus pechos. Esto no le gusto a Sara que le puso mala cara.
Seguro que notaron que no éramos profesionales del sexo, pero no dijeron nada. A la hora de despedirnos, nos vestimos y el chico nos pregunto:
- Os ha enviado Luis, ¿verdad?
- No te lo puedo decir. Dijo solo que lo sabrías. Añadió Mónica muy inteligentemente.
- No puede ser otro que Luis. Seguro. Agarro el móvil para llamarlo.
Nosotros aprovechamos para salir de la habitación rápido, sin decir siquiera adiós.
Esa fue nuestra primera, experiencia, gratificante, rápida, increíble. Nos había gustado y queríamos repetir. Lo misterioso de abrir la puerta y ver que te encuentras detrás. Repetiremos. Seguro.
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